Karl Löwith es por otra parte uno de los mejores comentaristas que ha dado
la primera mitad del siglo XX. Sus análisis de la obra de Hegel, Nietzsche o Heidegger le
llevaron finalmente a desarrollar una filosofía de la historia (recién publicada por Katz Editores) entendida como
proceso de desocultación de los presupuestos teológicos que la animan y por
tanto como proceso de secularización, algo que Koselleck, un poco más tarde y
desde otro punto de vista, se dedicó también a destacar. La historia
moderna constituye el proceso por el cual el hombre pasa del pensamiento religioso
al pensamiento secular desmitificando metáforas como la del progreso, el
desarrollo lineal de la historia, o la pregunta por el sentido de esta mediante
el uso de las nuevas herramientas conceptuales que les otorga su estricto
racionalismo.
No se nos hace extraño que Löwith se interesara por el pensamiento de Weber
y Marx ya que ambos constituyen sendos ejemplos de desmitificación de la
historia en diferentes aspectos y desde diversos ángulos. De Marx se nos dice,
adelantando la valoración de Ricoeur como filósofo de la sospecha, que «criticó
a la religión filosóficamente, después a la religión y a la filosofía, políticamente,
y, por último, a la religión, la filosofía y la política y a todas las otras
ideologías, económicamente», mientras que de Weber se destaca: «Si hubiera aún,
no obstante, grandes comunidades religiosas y profetas, entonces podría haber
también «valores» de validez universal. Como éstos «no» están «ahí», sólo hay
una lucha de muchos «dioses», «ideales», «valores», y «concepciones del mundo»,
con iguales derechos».
En cierto sentido la escatología de la historia marxista aleja a Löwith aproximándolo
al pensamiento de Weber. Quizás es por ello que Löwith siguió escribiendo
trabajos como Max Weber y sus seguidores y
La posición de Max Weber frente a la
ciencia, que se añaden en este volumen dando una muestra más que correcta
sobre el pensamiento de Lowith sobre el sociólogo alemán.
Tal y como dice Luis F. Aguilar en su posfacio, «el mérito de Löwith consiste en haber abordado a nuestros dos maestros con un enfoque filosófico, con una mirada de antropología filosófica, en el entendido de que con frecuencia una lectura no económica de los economistas, no sociológica de los sociólogos, no histórica de los historiadores suscita otras miradas y hace ver otros aspectos que la interpretación disciplinaria o los mismos autores no destacaron o apreciaron”.
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