Dictado en las Conferencias Adorno a petición de Axel Honnet Intimidades congeladas es un libro que
intenta explorar la relación entre capitalismo y emocionalidad a partir del análisis
de los más influyentes psicólogos, sociólogos y filósofos del siglo XIX y XX. Por
sus líneas se pasean desde Freud, hasta Habermas, pasando por Bourdieu,
Foucault, Zizek , Mayo o Weber. Sin embargo, el conjunto no es una simple
recolecta de citas buen fundamentadas, sino que pretende ir algo más allá. La
intención de Illouz en este libro es demostrar que la cultura capitalista tal y
como la conocemos ha legado a una nueva etapa, una etapa producida por el
movimiento de exteriorización de aquello que antes era íntimo y personal a
partir de una hiperracionalización de las emociones.
El nuevo capitalismo presupone la capacidad de sus actores de manejar las relaciones
íntimas como antes se exigía el dominio de una técnica determinada. El
capitalismo requiere la salud emocional de las personas a las que poco a poco
presiona para ir adquiriendo determinados hábitos personales que antes no salían
de la esfera privada. Illouz explora el modo a partir del cual el discurso
terapéutico ha ido introduciéndose en el lenguaje capitalista, sobre todo a
partir de los tests de personalidad, cuya consecuencia no es otra que un nuevo
modo de clasificación, numeración, definición de las capacidades y hábitos
personales como elementos de análisis instrumental.
Según la autora, este maquiavélico proceso parte de la reivindicación en el
ámbito laboral de las competencias estrictamente femeninas. A partir de los
años sesenta muchas empresas se dieron cuenta de que la mayoría de sus
trabajadores eran del género femenino con lo que empezaron a idear estrategias
que tuvieran en cuenta sus capacidades específicas. Una vez consolidada esta
intuición un segundo gran momento de la expansión vino a partir del nacimiento de
pocket book, un libro manejable y barato que extendió por todo el planeta
algunas de las tesis de los psicólogos corporativos del momento, como por
ejemplo la idea de inteligencia emocional de Goleman. De la noche a la mañana
la cultura capitalista americana pudo leer y distribuir entre sus trabajadores
un nuevo modo de hacer las cosas.
Illouz observa que a partir de aquel momento las librerías dedicadas al
managment empresarial se inundaron de referencias de autoayuda y de narrativa
terapéutica que poco a poco han ido influyendo en la cultura corporativa
mundial, yendo en un segundo momento más allá de ellas. Prueba de ello es el
tema de la tercera conferencia. Bajo el título Redes románticas se nos brinda un riguroso análisis acerca de las exigencias
de autoevaluación psicológica que suponen los “perfiles” de aquellas páginas
que se dedican a conectar personas con intenciones de encontrar pareja, como es
por ejemplo match.com. Es aquí donde el libro empieza una verdadera reelaboración
de concepto de control emocional. Si antes el proceso de enamoramiento tenia un
factor impredecible y azaroso, basado en el contacto real entre personas y en
el desconocimiento casi total del otro, lo que Intimidades congeladas nos llega a expresar es que “Internet no
hace ver todo el mercado de posibles opciones disponibles” permitiéndonos
compara personas como si fueran “precios”. Es uno mismo el que se pone a sí en
la red gracias a la utilización de técnicas, el uso de las cuales nos ayudará
sin duda a obtener o no la pareja que estamos buscando. Esta conciencia instrumental
de nosotros mismos viene generada según Illouz a causa del proceso de absorción
de las emociones por parte del capitalismo. Y nosotros nos preguntamos, si el
capitalismo lo ha inundado todo, ¿porque no lo debería haber hecho con las
emociones?
El libro de Illouz, escrito de forma ligera pero profunda, representa un
primer paso en la elaboración de teorías que desenmascaren la verdadera cara
del nuevo capitalismo, no tanto para negarlo o criticarlo gratuitamente, sino
para conocer con que género de pensamiento lidiamos cada día, en cada uno de
nuestros trabajos, en todos los países del mundo. Puede que emoción y
capitalismo anden de la mano a inicios del siglo XXI, pero si esto es así, la
única solución que tenemos es saber discernir entre el poder y el placer. Y
este libro es una buena guía para ello.
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