A Harry Frankfurt se le conocía como un
estudioso de la obra de Rene Descartes. Eso, antes
de publicar "On bullshit", un alegato en contra de la fanfarronería
que conquistó las librerías de medio mundo, aquí en España
bajo el título La importancia de lo que nos preocupa (Katz 2006)
Poco a poco, este agudo pensador americano ha ido desarrollando su propio
discurso filosófico para hacer frente a "las dificultades de
una vida meditada". Lo suyo no tiene nada que ver con la autoayuda, aunque
sus meditaciones ayuden, y mucho, a orientar nuestra vida práctica.
El
volumen que ahora se presenta bajo el título Necesidad, volición y amor
continúa la estela dejada por sus últimos libros y aborda, con una sorprendente
lucidez temas tan cotidianos, y tan desapercibidos, como la libertad y los
límites de la voluntad, la necesidad de ideales o sobre la pregunta acerca
de la influencia de Dios en la tierra.
Corrigendo
algunas ideas acerca de la filosofía cartesiana y su "pienso, luego
existo" Frankfurt nos dibuja un mapa donde "la capacidad de
gobernar no es patrimonio exclusivo de la razón", sino que ésta convive a
su vez con ciertas "pasiones dominantes". La suya es una filosofía
realista, alejada de los presupuestos pragmáticos del utilitarismo anglosajón,
pero realista.
Frankfurt es un filósofo honesto porque su intención no es la de forzar la
realidad para que le encaje con su sistema filosófico, sino que corrige y
mejorar sus afirmaciones conforme pasa el tiempo. Según él, la
vida no se detiene por mucho que el pensamiento intente constantemente
atraparla.
Katz editores continua con la
labor de dar a conocer a este brillante profesor de Princetown que, dicho con sus propias palabras, ahora se ocupa
"de los problemas que tienen que ver con aquello por lo que la gente debe
preocuparse, con su compromiso con los ideales y con el papel proteico de los
distintos modos de amor en nuestra vida".
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