Trotta acaba de editar el segundo tomo de la correspondencia del filósofo Friedrich
Nietzsche. Pero también acaba de alcanzar un acuerdo para la edición y distribución de la
revista Estudios Nietzsche, revista que número tras número se ha ido consolidando
como lectura obligatoria para poder seguir las derivas que se hacen
de este maestro alemán del siglo XIX.
En este volumen de su correspondencia Nietzsche aparece totalmente fascinado por la música de
Wagner y preocupado por la edición del Nacimiento
de la tragedia. Gracias a las cartas que se recogen, datadas de abril de 1869 a diciembre de 1874, sabemos
que su edición se demoró algún tiempo, a la vez que observamos cómo su obra fue progresivamente aceptada entre los circulos alemanes. Este es también el volumen donde se incluye
el período de sus tres primeras Consideraciones
intempestivas, tiempo en el que el filólogo fue poco
a poco transformándose en filósofo:
“(...) no conozco meta más elevada para mi mismo que la de llegar algún a
ser algún día “·educador” en sentido grande: sólo que estoy muy lejos de esta meta. Entretanto,
tengo que sacar fuera todo lo que hay de mí de polémica, negación, odio,
tormento; y me parece que todos nosotros
tenemos que hacer esto para hacernos libres: antes tenemos que hacer la entera
y terrible suma de todo lo que rehuimos, tememos y odiamos, pero luego, una vez
que hemos concluido esta operación, ¡no debemos echar ni siquiera una mirada
atrás, hacia la negatividad y la esterilidad! ¡Debemos limitarnos a plantar,
construir y crear!” (A Emma Guerrierri-Gonzaga en Florencia. Basilea, 10 de
mayo de 1874)
Y si lo que queremos es seguir ahondando en los temas principales de esta segunda parte de la
correspondencia nietzscheana lo mejor es recurrir al séptimo volúmen de la revista de la Sociedad española de estudios sobre Friedrich
Nietzsche (SEDEN) ya que el volumen que ahora se publica, Nietzsche y Wagner, se corresponde con el
lapso de tiempo de las cartas ahora presentadas.
En él expertos como Manuel Barrios Casares, Giuliano Campioni o Enrique Gavilán reflexionan sobre la mutua dependencia entre ambos maestros, sobre la diferencia entre sus puntos de vista acerca de
la identidad alemana o sobre la coincidencia de ambos en la filosofía de Schopenhauer.
Klaus Gauger por su parte explora en El
culto a Nietzsche en Alemania la influencia de éste durante la primera mitad del siglo XX, alzándose así
en uno de los padres del posmodernismo.
Tanto la revista como el tomo de la correspondencia se pone de relevancia el momento en que Nietzsche decide finalmente dedicarse en cuerpo y alma a aquello que le incendia el alma, la filosofia.
“Vivo aquí en un conflicto singular, y es éste el que me agota y me consume
incluso físicamente. Yo, que por naturaleza me siento fuertemente impulsado a
examinar filosóficamente las cosas como un todo unitario y a perseverar en un
problema, con continuidad y sin ser molestado, con largas cadenas de pensamientos,
me siento siempre traído de acá para allá y desviado de mi camino por las múltiples
tareas profesionales. A la larga no puedo soportar esta coexistencia de
instituto y universidad, porque siento que mi verdadera tarea, a la cual si
fuera necesario debería sacrificar toda
profesión, mi tarea filosófica, sufre
con el hecho de que es rebajada a ocupación marginal. (...) En este sentido me
permito proponerle mi candidatura para la cátedra
de filosofía dejada libre por la partida de Teichmüller” (A Wilhelm Vischer(-Bilfinger).
Basilea, enero de 1871)
En definitiva, dos piezas fundamentales para comprender la evolución del
filósofo de Röcken a quien la profundidad de sus reflexiones han convertido en una
referencia ineludible del pensamiento a inicios del siglo XXI.