Delante de Homo
Sampler. Tiempo y consumo en la Era Afterpop,
último título del profesor Eloy Fernandez Porta recientemente publicado en
Anagrama, nos encontramos muy probablemente ante uno de los libros más
controvertidos del panorama ensayístico actual.
Fernandez Porta, E.; Homo Sampler. Tiempo y consumo en la Era Afterpop. Anagrama, 2008
Delante de Homo Sampler. Tiempo y
consumo en la Era Afterpop,
último título del profesor Eloy Fernández Porta recientemente publicado en
Anagrama, nos encontramos muy probablemente ante uno de los libros más
controvertidos del panorama ensayístico actual. Controvertido además por
diferentes razones y en diferentes ámbitos. En primer lugar por tratarse de un
ensayo acerca del muy discutible paradigma estético que ha surgido en respuesta
a la condición social creada por el exceso simbólico que han provocado los
medios de comunicación, definición que extraemos de su anterior Afterpop. En segundo lugar por estar
elaborado en forma de pastiche o superposición de elementos que van desde la
reflexión más profunda hasta el comentario más kitch, cada uno de los elementos
tratados siempre con la misma importancia ontológica. En tercer lugar porque lejos
de ser una lectura fácil, al autor parece importarle muy poco la ignorancia del
lector habitual que no tiene porque conocer este sinfín de referencias
desordenadas. Y por último, porque representa una nueva forma de escritura que
trasciende lo conocido y que obliga a redefinir lo que entendemos por ensayo
divulgativo y, a la postre, por teoría de la contemporaneidad.
Sólo por estas cuatro razones este ya es un libro interesante. Así que vamos
a tratar de desarrollar las tres raíces principales a partir de las cuales se
alimenta a fin de dar no sólo una mera opinión sino algún argumento sobre lo
dicho anteriormente.
Tres son los ejes que articulan este libro: lo UrPop, el RealTime y la TrashDeLuxe, todas
ellas categorías para definir al Homo Sampler dentro de la cultura Afterpop. Lo
Ur se refiere a todo aquel producto cultural que revestido de primitivismo se
alza por encima de la modernidad para defender lo pseudo-original. Hoy en día
es mucho más importante parecer clásico para ser moderno que ser posmoderno y
caer en la vulgaridad. Eso no significa que la vulgaridad no sea un valor
actual, sino que hoy en día lo vulgar debe referirse siempre a algo antiguo, a
lo rústico, a lo primigenio. La hipótesis es la siguiente: dado que de tanto
discurso sobre la innovación la hemos super-explotado, hacen falta pues
antiguos referentes que guíen al consumidor a la hora de hacerse con el último
disco de moda, el último modelo de mueble. Se trata del oscuro encanto de la
regresión tal y como Porta nos indica citando a Freud.
La segunda parte del libro trata del “hallazgo del tiempo propio como
elaboración y respuesta al Tiempo inventado por la tecnología”. Como si de una
productología del tiempo alterado se tratase esta segunda parte repasa todas
aquellas manifestaciones en las que el tiempo vivido no coincide con el tiempo
presente, sino que representa una suerte de alteración temporal diseñada para
provocar precisamente el contraste
entre el Tiempo que nos venden y el Tiempo que somos capaces de producir. En
esta sección, divida en tres partes, pasado, presente y futuro, es quizás la
que mejor explica la naturaleza del Homo Sampler.
El Homo Sampler se inspira en unos versos de Ferlinghetti y Handke, para los
que “quien no haya experimentado la duración es que no ha vivido”. Esto es,
quien no se de cuenta que el tiempo es algo experimental es que aún se
encuentra en un esquema teleológicos anclado en la modernidad, para la que el
tiempo es únicamente progreso. El Homo Sampler es aquel que se ha dado cuenta que
el Tiempo es algo manipulado y manipula a su vez su Tiempo como respuesta a
esta manipulación. Posiblemente se encuentren en estas páginas las claves para
comprender todo el libro de Porta quien, citando a Diedrichsen, nos recuerda
que el sampleo no es tanto un plagio
o la fragmentación de una obra para fines distintos a los que se había creado,
sino la aceptación de que toda obra de arte debe ser una ruptura respecto a la
tradición y por tanto una reivindicación de la infinita recreación creativa. No
se toman pedazos porque se crea que estos ya cumplen con su función, sino que
se utilizan detalles bajo el supuesto que su lugar natural no está en el canon.
Así el Homo sampler re-trabaja
constantemente los elementos que cambian con cada nuevo uso a la vez que nos
indican los anclajes de la cultura actual.
Finalmente llegamos a la
TrashCulture, tercera característica de la producción
cultural afterpopiana. Trash es “lo equivocado de varias maneras”. y así, igual
que cuando hablábamos de lo Ur, la
Trash se nos aparece como un nuevo simulacro de imperfección
necesario para atraer a las nuevas masas cansadas de tanta limpidez moderna y
democrática. Digamos que la Trash
se refiere a los bajos instintos, al morbo, a la desobediencia. Si lo Ur era lo
primitivo la Trash
seria lo underground, lo oscuro, lo bárbaro en sentido griego, aquellos que están
más allá de las fronteras de la civilización encarnando todos los males, las depravaciones,
los instintos más ocultados por la cultura. La basura como resto de vida nos
indica el camino que habremos de reconstruir para restituir el vínculo que nos
une con la vida. La basura como recorrido por el desorden, la catástrofe, la suciedad,
representa una suerte de nueva anábasis contemporánea que podemos hacer gracias
a Holywood y la junk poetry.
Así pues, Ur, RealTime y Trash se alzan como las tres categorías
fundamentales para entender la nueva cultura del cómic, el arte o la televisión,
como si todos ellos fueran una y la misma defragmentada cosa de lo Afterpop.
Para terminar recupero una cita de Jordi Costa que define a nuestro autor
como un “pensador-espectáculo” y la reconvierto en definición de este libro. Homo Sampler. Tiempo y consumo en la
Era Afterpopes un “libro-espectáculo”,
como lo fue, si quieren, el Ulyses de
Joyce en su momento, mucho más interesante cuando lo piensas desde fuera que
cuando te encuentras ojeándolo. Su caos y desorden no consiguen, a mi entender,
cuajar para el disfrute del público, sin embargo su aparición supone una manera
de abordar la obra ensayística de manera totalmente sorprendente. Su desplazamiento
respecto al formato tradicional sólo puede que augurar nuevos movimientos en
este sentido. Celebremos pues estos primero pasos.