Resumen:
Esta comunicación presenta las
características de líderes y liderazgos responsables. Se parte de la realidad
plural del liderazgo donde sería más propio referirse a “liderazgos” en vez de “liderazgo”
y defiende la posibilidad de que, a través de liderazgos responsables, se puede
encontrar nexos en común entre las distintas maneras de ejercer el liderazgo.
Los liderazgos responsables deberían ser el sustrato antropológico para
cualquier liderazgo.
Palabras
claves: líderes, liderazgos y responsabilidad.
________________________________________________________________1. 1. ¿Liderazgo
o liderazgos?
En la
amplísima literatura sobre el liderazgo, es bastante frecuente referirse a este
fenómeno en singular. Tiene su razón de ser porque así se puede acotar mejor la
caracterización de un tipo determinado de liderazgo. El esfuerzo de años de
investigación y estudio sobre el liderazgo ha ido mostrando distintas maneras
de ejercer el liderazgo. No es extraño, pues, que si a un hombre o mujer de
empresa, con experiencia de algunos años, se le preguntase sobre el liderazgo
ejercido en su organización respondiera, por ejemplo, con alguno de estos
calificativos “transformacional”, “personalista”, “carismático”, “autoritario”,
“relacional”... y un largo etcétera. Una vez más, es importante subrayar que el
liderazgo lo ejerce, básicamente una persona porque no quisiéramos obviar el
liderazgo de equipos o el liderazgo compartido. Pero, habitualmente, es una
persona la que ejerce el liderazgo sobre otras personas. Por otro lado, como se
sabe bien, no hay liderazgo sin seguidores. También, quisiéramos puntualizar
que si bien es cierto que el liderazgo en puestos de alta dirección es fundamental,
tampoco podemos obviar el liderazgo que se dan en distintos niveles de la
organización.
Los liderazgos
responsables, en el momento de ejercerse, habrán de tener en cuenta tres
consideraciones fundamentales. Primera, si todo liderazgo lo ejerce una
persona, esa misma persona deberá
calibrar bien el “peso” de su personalidad. Segunda, si el liderazgo se ejerce
de una persona hacia otras personas, los liderazgos responsables considerarán
las distintas personas a liderar. La tercera consideración atañe a la
organización y la propia empresa. Si se tienen en cuenta estas tres variables,
quizás, sí se pueda hacer referencia a una manera de ejercer el liderazgo. Pero
la complejidad del momento actúa deberá llevar a los líderes responsables a
saber manejar distintos liderazgos según la realidad de la empresa. Aceptemos
como válido que el líder, en su proceder básico, se incline por un determinado liderazgo pero
éste, necesariamente, deberá ir acompañado por otras maneras de ejercer el
liderazgo que tengan en cuenta las variables mencionadas.
La posible
respuesta a la pregunta planteada al iniciar este primer apartado -¿liderazgo o
liderazgos?-, nos aproximaría a “liderazgos”. El líder responsable sabe en qué
liderazgo está centrado y, además, se maneja bien con una variedad de liderazgos
en función de las circunstancias. Ejercer, sistemáticamente, un único liderazgo
es reducir la complejidad de un fenómeno crucial para cualquier empresa. Si se
acepta esta premisa y para mantener la coherencia de acción, se encuentra, al
menos teóricamente, un sustrato común a los diferentes liderazgos. Ese nexo
común a distintos liderazgos sería la “responsabilidad”. Si se ejerciera, por
ejemplo, básicamente un liderazgo “transformacional” y, en otras ocasiones, en
función de las personas y las necesidades de la empresa, un liderazgo
“relacional”, el nexo de unión entre uno y otro –el sustrato común a ambos-
sería el “liderazgo responsable”. De manera, aún, más precisa: cualquier
liderazgo ha de ser un liderazgo responsable. Por tanto, y siguiendo con el
mismo ejemplo, el liderazgo “transformacional” también ha de ser “liderazgo
responsable” como, así mismo, lo tiene que ser el liderazgo “relacional”. Sólo
el liderazgo -con el calificativo que se le quiera añadir- que mantenga, en su
raíz, la responsabilidad es tal liderazgo. ¿En qué consistirían, entonces, los
liderazgos responsables? En dar respuesta, desde la
ética, a cuatro estimaciones. Primera, los líderes responsables deben responder
ante sí mismos. Segunda, los líderes responden ante sus colaboradores más
inmediatos. Tercera: los líderes responden (y se responsabilizan) ante la
organización y cuarta, dan cumplida respuesta ante la sociedad.
2. El
componente “persona”
En el ejercicio
de los liderazgos la persona tiene un papel fundamental. La persona, en cuanto
tal, es esencial para cualquier organización humana y la empresa aunque, en
ocasiones, no se la tenga en cuenta, también, lo es. La cuestión de la
“persona” atañe tanto al líder como a sus seguidores: todos son personas. Pero
la persona como saben los responsables
de la dirección de personas en las empresas es una realidad que nunca se abarca
del todo.
El hecho de que
un líder ejerza, esencialmente, un determinado tipo de liderazgo tendrá que ver
con su propia persona y personalidad. Aunque encontramos algunos autores como
Farkas y Wetlaufer[1] que, en parte con razón,
entienden que “el liderazgo es un estilo de gestión coherente y explícito, no
un reflejo de un estilo personal”. Nuestro convencimiento,
sin embargo, es que el componente “persona”,
en el líder, influye en la manera de ejercer su liderazgo. Lo que desconocemos
es cuánto influye. Hay líderes que de suyo parecen, por ejemplo, más
“carismáticos” o más “serviciales” pero liderazgo es, como apuntan muy bien
Quintanilla, Sánchez-Runde y Cardona[2],
un fenómeno de “una gran ambigüedad y complejidad. Básicamente, se nos escapa
de entre los dedos”.
Sin
embargo, se podría decir que la primera
característica de los liderazgos responsables es el autoconocimiento. La
persona que lidera deber poseer un alto conocimiento de sí mismo, de sus
fortalezas y debilidades. Conociendo sus propios límites estará en condiciones
de liderar, con mayores garantías, a la empresa. Si el líder conoce bien sus
limitaciones y tiene la suficiente humildad para “re”conocerlas tendrá, por
ejemplo, mayores posibilidades de construir equipos de colaboradores que
lleguen donde él no alcanza. Además de la humildad, de tocar con los pies en el
suelo, es necesaria la sinceridad con uno mismo, sin caer en el autoengaño por
“engolamiento” de los éxitos que se puedan lograr.
Los liderazgos
responsables se ejercen desde la exigencia estricta de sí mismo en relación al
propio trabajo. Ser exigente consigo mismo, desde la más absoluta dedicación (y
discreción), es la primera manera de despertar en los demás el respeto
imprescindible para liderar desde la responsabilidad. El autoconocimiento
personal es, pues, la primera característica para liderar dado que es la base
para el autoliderazgo. Sigue siendo válida la afirmación de que “sólo quien se
lidera a sí mismo es capaz de liderar a los demás”. Los liderazgos responsables empiezan con el
liderazgo responsable de uno mismo.
La segunda
característica es la educación permanente. Todo líder ha de tener una base de
preparación, seguramente, consolidada en los años de formación universitaria. A
esta formación “académica”, se le podrá añadir el aprendizaje que ha ido
adquiriendo con la experiencia de años de trabajo. De esta manera, los líderes
responsables han mantenido a lo largo de su trayectoria profesional, una
disposición abierta siempre a aprender. Los líderes responsables saben que no
lo saben todo y necesitan del conocimiento de los demás para crecer y hacer
crecer a la empresa. Los líderes responsables aprenden, diariamente, con su
trabajo y lo entienden como fuente inagotable de conocimiento. Tienen la
capacidad de sacar conclusiones de los errores cometidos y el carácter
imprescindible para mirar hacia adelante. De hecho, convierten los errores de
hoy, en oportunidades para el mañana. Pero, además, mantienen una voluntad intacta de educación
constante, siguen estudiando, mantienen vivas sus inquietudes para seguir
creciendo personalmente y, así, poder aportar mayor valor a la propia empresa.
Sabemos que el
término “formación” es el utilizado habitualmente cuando se abordan este tipo
de cuestiones en las empresas, pero creemos que
tiene un componente “externo”, sin duda valioso, pero en el que difícilmente
encontramos los elementos “internos” propios de la persona que hacen que ésta
elabore internamente y extraiga hacia fuera lo mejor de sí misma. Si se quiere,
es un simple matiz pero nos parece importante. La educación tiene un componente
interno para la persona que en la formación, normalmente, no se produce dado su
habitual carácter externo. Por eso, el líder responsable más que formarse se
educa permanentemente y más que formar a los demás, educa a los demás. Sin
embargo como, acertadamente afirma Álvarez de Món[3],
“si quieres educar, edúcate”. Los liderazgos responsables se ejercen desde la
educación perseverante de los líderes, dedicando parte de su tiempo y esfuerzo
para seguir educándose y, posteriormente, estar en condiciones de educar a los
demás. Seguramente, no con grandes declaraciones si no a través del ejemplo del
trabajo diario.
La tercera
característica de los liderazgos responsables es que se dirigen hacia personas.
El líder responsable sabe que todas las personas no son iguales y que, por
tanto, requieren de distintos liderazgos. Esto exige a los líderes responsables,
no sólo un conocimiento de sí mismos, sino un conocimiento de personas. Los
líderes responsables conocen las fortalezas y debilidades de sus colaboradores
y los lidera desde ese conocimiento. Supone un esfuerzo porque han de estar
atentos a la manera de trabajar de sus colaboradores. También, desde la
habilidad y competencia suficiente para saber, en cada circunstancia y con la
singularidad (y unicidad) que supone cada persona, qué liderazgo puede ser el
más adecuado para ejercer con aquella persona y en unas circunstancias
determinadas. Los liderazgos responsables se ejercen desde la moderación, desde
el justo medio, con los criterios suficientes para responder con el tipo de
liderazgo necesario en cada ocasión. La prudencia rige la conveniencia de un
tipo liderazgo u otro. Por todo ello, los líderes responsables no sólo deben prepararse para
distintos liderazgos sino que deben tener conocimiento de la situación de las
personas y del conjunto de la empresa.
3. La
empresa como organización de personas.
En estos tiempos
de constantes cambios, poco a poco, van emergiendo distintos modelos de
empresa. Si observamos, atentamente, el entorno empresarial nos daremos cuenta
de cómo en el funcionamiento de las empresas subyacen distintas maneras de
hacer empresa. Uno de los modelos para este siglo XXI, será el de aquellas
empresas que, efectivamente,
entiendan a la empresa como una organización de personas y sitúen a las
personas en el corazón, centro –cuore, core- de la misma. Aquellas
máximas repetidas tanto -hasta la saciedad- y que se convirtieron en afirmaciones políticamente correctas como la
de que las “personas son nuestro activo fundamental”, “el capital humano de la
empresa es decisivo para nuestra empresa” o afirmaciones de calibre parecido,
en las empresas que funcionan como una organización de personas deja de ser una
declaración de intenciones para hacerla, día a día, realidad. Sin embargo, en
los últimos tiempos, son cada vez más numerosas las declaraciones de
empresarios, directivos y organizaciones sindicales que enfatizan las personas
como elemento “diferencial” de la empresa.
La apuesta es por
una empresa entendida como organización de personas donde la relación que se
establece con las personas se sostiene, en primer término, desde el escrupuloso
respeto por la legalidad vigente. En segundo término, se “va más allá” de la
legalidad apostando por una empresa ética mediante unos valores específicos que
cada empresa decide y que están enfocados hacia las personas de la empresa y el
conjunto de la organización. En tercera instancia, se vinculan estos valores
éticos a valores sociales. Así, poco a poco, se ponen de relieve algunas de las
características de una empresa responsable que, sintetizando mucho, se podrían
concretar en tres características. Primera característica: sitúa de facto a
las personas en el centro de la organización. Segunda: decide unos valores
éticos a través de la cultura empresarial que se concretan internamente y que
tienen trascendencia en la vinculación de la empresa cono todas las partes
implicadas dentro y fuera de la misma. Tercera característica: se decide, desde
la empresa voluntaria y libremente, los valores sociales para imbricarse con la
sociedad. En estas tres características, la determinación de la dirección es fundamental.
Los liderazgos
responsables empujarían en la dirección de construir organizaciones donde las
personas están en el centro desde la convicción que este modelo de empresa
redundan positivamente en la organización y en el conjunto de la sociedad. Los
liderazgos responsables hacen este esfuerzo por impulsar una organización
humana centrada en las personas y tienen en cuenta el “peso” de las personas en
y para la empresa. Los liderazgos responsables sitúan a las personas en el centro de la
organización.
Los
liderazgos responsables son, también, liderazgos eficaces. La eficacia en los
liderazgos significa que los líderes, como han señalado Yukl y Lepsinger[4],
ejercen su liderazgo en base a tres pilares: “focus in what is really
important”, “maintain self-awarenes” y “perserve personal integrity”. Donde
estar “enfocado” en lo que es, realmente, importante significa proactividad en
el comportamiento y que las acciones estén guiadas por prioridades y objetivos
claros. El segundo pilar, el conocerse a uno mismo –el autoconocimiento que
señalábamos en líneas precedentes- implicaría conocer las propias habilidades y
el propio comportamiento. El
tercer pilar, preservar la integridad, es fundamental ya que “without
integrity, a leader is unlikely to retain the trust, royalty, and support of
people whose cooperation is essential. Integrity means that a person is honest,
ethical, and trustworthy”.[5]
La eficacia de los liderazgos responsables
deberá tener en cuenta la integridad personal de acción, la confianza y la
transmisión de esta confianza a través de las acciones. Sintetizando: los liderazgos responsables son
liderazgos de acción de personas hacia una organización que es organización de
personas: la empresa.
[1]Farkas, C. M., y Wetlaufer, S., “Los
sistemas de liderazgo de los consejeros delegados” en Harvard Deusto Business
Review, Liderazgo, p. 124.
[2]QUINTANILLA, J., SÁNCHEZ-RUNDE, C.,
CARDONA, P., Competencias de la Dirección de Personas. Un análisis desde la
Alta Dirección, Madrid, Pearson Educación
- Fundipe, 2004, p. 17.
[3]ÁLVAREZ DE MÓN, S., “El líder en la
empresa y la sociedad: cultura, valores y cambio” en VARIOS, Paradigmas del
Liderazgo, Madrid, McGraw-Hill - IESE, 2001, p. 174.
[4]YUKL, G., y
LEPSINGER, R., Flexible Leadership. Creating Value by Balancing Multiple Challenges and Choices, San Francisco, Jossey - Bass,
2004, pp. 232 -235.
[5]YUKL, G., y
LEPSINGER, R., Flexible Leadership. Creating Value by Balancing Multiple Challenges and Choices, San Francisco, Jossey - Bass,
2004, p. 234.